viernes, 5 de mayo de 2017

Historia de un Burro. Excelente Reflexión.




Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer.

Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.

El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.


El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.

Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudirsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...

¡Usa la tierra que te echan para salir adelante!

Autor: Desconocido.

Dios nunca llega tarde.




El niño se puso su ropa para el frío y le dijo a su padre:
OK, papá, estoy listo.
Su papá, el Pastor, le dijo, “¿Listo para qué?”
“Papá, es hora de ir afuera y repartir nuestros volantes.”
El papá respondió, “Hijo, esta muy frío afuera y está lloviznando.”
El niño miró sorprendido a su padre y le dijo, “Pero Papá, la gente necesita saber de Dios aún en los días lluviosos.”
El Papá contestó , “Hijo yo no voy a ir afuera con este tiempo”'
Con desespero, el niño dijo, ¿Papá, puedo ir yo solo? Por favor!
Su padre titubeó por un momento y luego dijo: “Hijo, tú puedes ir.. Aquí tienes los volantes, ten cuidado.”
“¡Gracias papá!”


Y con esto, el hijo se fue debajo de la lluvia. El niño de 11 años caminó todas las calles del pueblo, repartiendo los volantes a las personas que veía.
Después de 2 horas caminando bajo la lluvia, con frío y su último volante, se detuvo en una esquina y miró a ver si veía a alguien a quien darle el volante, pero las calles estaban totalmente desiertas. Entonces él se viró hacia la primera casa que vio, caminó hasta la puerta del frente, tocó el timbre varias veces y esperó, pero nadie salió.
Finalmente el niño se volteó para irse, pero algo lo detuvo. El niño se volteó nuevamente hacia la puerta y comenzó a tocar el timbre y a golpear la puerta fuertemente con los nudillos. Él seguía esperando, algo lo aguantaba ahí frente a la puerta. Tocó nuevamente el timbre y esta vez la puerta se abrió suavemente.
Salió una señora con una mirada muy triste y suavemente le preguntó:
“¿Qué puedo hacer por ti, hijo?”
Con unos ojos radiantes y una sonrisa que le cortaba las palabras, el niño dijo:
“Señora, lo siento si la molesté, pero sólo quiero decirle que .....*DIOS REALMENTE LA AMA y vine para darle mi último volante, que habla sobre DIOS y SU GRAN AMOR.
El niño le dio el volante y se fue.
Ella solo dijo: “¡GRACIAS, HIJO, y que DIOS te bendiga!”
Bien, el siguiente domingo por la mañana, el pastor estaba en el púlpito y cuando comenzó el servicio preguntó:
“¿Alguien tiene un testimonio ó algo que quiera compartir?”.
Suavemente, en la fila de atrás de la iglesia, una señora mayor se puso de pie. Cuando empezó a hablar, una mirada radiante y gloriosa brotaba de sus ojos:
“Nadie en esta iglesia me conoce. Nunca había estado aquí, incluso todavía el domingo pasado no era Cristiana.”
Mi esposo murió hace un tiempo atrás dejándome totalmente sola en este mundo.. El domingo pasado fue un día particularmente frío y lluvioso, y también lo fue en mi corazón; ese día llegué al final del camino, ya que no tenía esperanza alguna ni ganas de vivir.


Entonces tomé una silla y una soga y subí hasta el ático de mi casa. Amarré y aseguré bien un extremo de la soga a las vigas del techo; entonces me subí a la silla y puse el otro extremo de la soga alrededor de mi cuello.
Parada en la silla, tan sola y con el corazón destrozado, estaba a punto de tirarme cuando de repente escuché el sonido fuerte del timbre de la puerta.
Entonces pensé, “Esperaré un minuto y quien quiera que sea se irá.”
Yo esperé y esperé, pero el timbre de la puerta cada vez era más insistente, y luego la persona comenzó a golpear la puerta con fuerza.
Entonces me pregunté, QUIEN PODRÁ SER?
Jamás nadie toca mi puerta ni vienen a verme!
Solté la soga de mi cuello y fui hasta la puerta, mientras el timbre seguía sonando cada vez con mayor insistencia.
Cuando abrí la puerta, no podía creer lo que veían mis ojos, frente a mi puerta estaba el más radiante y angelical niño que jamás había visto.
Su sonrisa, oh, nunca podré describirla! Las palabras que salieron de su boca hicieron que mi corazón, muerto hace tanto tiempo, volviera a la vida, cuando dijo con voz de querubín: “SEÑORA , sólo quiero decirle que DIOS realmente la ama.”
Cuando el pequeño ángel desapareció entre el frío y la lluvia , cerré mi puerta y leí cada palabra del volante.
Entonces fui al ático para quitar la silla y la soga.
Ya no las necesitaría más. Como ven… Ahora soy una hija feliz del REY.
Como la dirección de la iglesia estaba en la parte de atrás del volante, yo vine personalmente a decirle GRACIAS a ese pequeño ÁNGEL DE DIOS que llegó justo a tiempo y, de hecho, a rescatar mi vida de una eternidad en el infierno.
Todos lloraban en la iglesia.
El Pastor bajó del púlpito hasta la primera banca del frente, donde estaba sentado el pequeño ángel; tomó a su hijo en sus brazos y lloró incontrolablemente.
Probablemente la iglesia no volvió a tener un momento más glorioso.
Dios bendiga tus ojos por leer este mensaje.
No permitas que este mensaje muera de frío; después de leerlo, pásalo a otros.
Recuerda, el mensaje de DIOS puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien cerca de ti..

Autor: Desconocido.

La vida


jueves, 4 de mayo de 2017

El peso de la oración.



Una mujer humildemente vestida, con un rostro que reflejaba sufrimiento y derrota, entró a una tienda. Se acercó al dueño y avergonzada, le preguntó si podía llevarse algunas cosas a fiadas. Con voz suave le explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar; tenían siete niños y necesitaban comida.


El dueño, inflexible, le pidió que abandonara su tienda. Pero la mujer pensando en su familia continuó rogándole: ¡Por favor señor! Se lo pagaré tan pronto como pueda. El dueño se excusó diciendo que no podía darle crédito ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda.

Cerca del mostrador se encontraba un cliente que escuchó la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer.
El cliente se acercó y le dijo al dueño de la tienda que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia, pero éste no le hizo caso.
Se dirigió a la mujer y le preguntó: ¿Tiene usted una lista de compra? Si señor, respondió ella.
Está bien, ponga su lista en la balanza y lo que pese su lista, se lo daré yo en comestibles.
La mujer titubeó por un momento y cabizbaja, buscó en su cartera un pedazo de papel y escribió en él. Luego temerosa, puso el pedazo de papel en la balanza.
Al hacerlo la balanza bajó de golpe, como si hubiera puesto sobre ella una roca o un pedazo de hierro. Los ojos del dueño y cliente se llenaron de asombro. Tal como había dicho, el dueño comenzó a poner comestibles al otro lado de la balanza, pero ésta no se movía, así que continuó poniendo más y más comestibles, pero como la balanza nunca se igualaba, no aguantó más y agarró el pedazo de papel para ver si había algún truco.
El dueño miró el papel y lo leyó asombrado. No era una lista de compra, era una oración que decía:
"Querido Señor, tú conoces mis necesidades, dejo esta situación en tus manos".
El dueño de la tienda le dio a la mujer todos los comestibles que había reunido y se quedó en silencio, mientras la mujer abandonaba la tienda.
“Solo Dios sabe cuánto pesa una Oración”
Dale "Me Gusta" si te gusto y compártelo si tu le ayudarías.

La esposa sorda.


- ¿Cuál es el problema de su esposa? Dijo el médico.
- Sordera. No escucha casi nada.
- Entonces, señor va a hacer lo siguiente: antes de traerla, haga un test para facilitar el diagnóstico. A una cierta distancia, hable en tono normal, hasta que entienda la distancia en que ella puede escucharlo.

Y cuando venga - dice el médico - dirá a qué distancia estaba con ella cuando lo escuchó. Está bien?


- Sí, claro, entonces.
Por la noche, cuando la esposa preparaba la cena, el esposo decidió hacer el test.

Midió la distancia que estaba en relación a la mujer. Y pensó: " estoy a 15 metros de distancia. Va a ser ahora ".

- María, qué hay para cenar? - no oyó nada. Entonces se acercó a 10 metros.
- María, qué hay para cenar? - nada todavía. Entonces, se acercó más de 5 metros.
- María, qué hay para cenar? - silencio todavía.

Por último, se apoya a la espalda de la mujer y vuelve a preguntar:
- María! Lo que tenemos para cenar?
- Pollo, mi vida... Es la cuarta vez que te contesto!

Como saben, muchas veces pensamos que el problema ocurre con los demás, cuando en realidad el problema es nuestro, sólo nuestro...

Creemos que Dios no escucha nuestras oraciones pero cuando nos acercamos a él nos dimos cuenta de que el error siempre estuvo en nosotros por no escuchar lo que dice.

Y usted a qué distancia está de Dios?

Madre es Madre.





Madre es madre:
Madre es aquella que se desespera por una fiebre. Madre se levanta mil veces a ver si está respirando. Madre nunca tiene vida social. Pocas veces comparte, sin pensar en la limpieza del hogar, nunca va al baño tranquila a no ser que sea con compañía. Días deseando darse una ducha que dure más de diez minutos, sentarse a comer tranquila sin tener que levantarse a cambio de pañal. Leer una noticia y pensar de manera natural ¿Y si fuera mi hijo?
Estar constantemente durante muchas veces al día en oración para que Dios los libre de peligros. Amanecer sentada semidormida con frío de madrugada tranquilizando al bebé para que el esposo duerma que mañana va a trabajar. Hacer maravillas con un estrecho presupuesto. Por todo eso y más. Mis admiraciones totales a todas las madres, esforzadas, trabajadoras y sacrificadas.

Buenos Días.


Buenos Días mi gente. Arriba ese ánimo ya es viernes!